El Confidencial, 24 de Septiembre de 2013

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Baratos y caros, grandes y pequeños, de agencias inmobiliarias o de particulares… A pesar de que durante este verano se han realizado en torno a 100.000 certificaciones energéticas en toda España, todavía son una abrumadora mayoría las viviendas en venta o en alquiler que no cuentan con el sello energético. Basta con echar un vistazo a los portales inmobiliarios para comprobar que la etiqueta energética todavía no es una prioridad para los propietarios ya que, tal y como estima Certicalia.com, el Real Decreto aprobado en junio afecta a un millón y medio de viviendas y apenas se han registrado 6,6% de los certificados previstos. Las cifras ponen de manifiesto que todavía hay mucho trabajo por hacer, especialmente en lo que a la concienciación ecológica de los ciudadanos se refiere.

“Nos estamos olvidando de lo realmente importante, del objetivo último de la ley, que no es otro que conseguir viviendas más eficientes, que consuman menos y disminuyan sus emisiones de CO2. Quienes están certificando sus viviendas, básicamente lo están haciendo porque se lo exige la ley, para poder vender o alquilar sus propiedades, no porque estén interesados en realizar reformas y mejorar la eficiencia energética de su inmueble”, explica a El Confidencial el arquitecto José Manuel Lara, que acumula en dos meses 90 certificaciones.

“Nos falta ir un paso más allá”, añade Almudena Gancedo, arquitecto de Valencia. “Ya tengo el certificado. Ya sé lo que consume mi vivienda. ¿Y ahora qué? Ésa es la pregunta que deberían hacerse quienes certifican su vivienda pero no se la hacen. Está claro que lo que no se mide no se puede mejorar pero, de momento, en España nos hemos quedado en aquello de…¿y ahora qué?”, lamenta en su blog.

Los certificados que emiten los técnicos recogen una serie de recomendaciones orientadas a reducir el consumo de energía en el inmueble, a que éste, en definitiva, sea más eficiente. Sin embargo, según han podido constatar los técnicos, son muy pocos los propietarios quienes las materializan. Muchos porque se limitan a cumplir con el trámite que exige la ley para poder vender o alquilar y otros, porque en un entorno de crisis como el actual, no están dispuestos a asumir el coste que dichas recomendaciones implica.

“Es necesario que desde las administraciones públicas se financie todo esto de alguna manera, por ejemplo, mediante una rebaja del IBI o de la tasa de basuras o algún tipo de subvención”, apunta Almudena Gancedo. “De momento no se han establecido ayudas que motiven y fomenten la mejora de laeficiencia energética en las viviendas de los particulares ni medidas que premien o graven en función de una calificación u otra”. En su opinión, las administraciones públicas deberían tomar nota de la iniciativa privada, de las empresas de servicios energéticos (ESES), por ejemplo, que financian mejoras energéticas a nivel empresarial, no particular, a cambio de un porcentaje en el ahorro económico que dichas mejoras proporcionan a la empresa.

Es necesario registrar el certificado

Aunque solamente sea por cumplir con un requisito legal, los expertos esperan un continuo goteo de certificaciones. De hecho, desde Certicalia.com consideran que las cifras registradas en los dos últimos meses pueden superar los 100.000 certificados. ”Es muy posible que el número deinmuebles certificados sea mayor al que recogen los registros ya que muchos propietarios no han registrado aún sus certificados. Bien porque muchos desconocen que es obligatorio hacerlo para conseguir la etiqueta energética, bien por la complejidad de los procesos de registro en algunas Comunidades Autónomas o debido la inexistencia de registros habilitados en algunas de ellas, como sucede en Aragón”.

Es decir, hay propietarios que creen que el proceso termina una vez que el técnico le proporciona el certificado energético. Pero no es así. Lo que exige la ley es la etiqueta energética y ésta la emite la Comunidad Autónoma correspondiente. Para ello, el particular está obligado a registrar dicho certificado, lo que en la mayoría de los casos -aunque esto varía en cada comunidad- suele ser por vía telemática.

“La normativa establece que es el propietario el responsable de registrar el informe que le entrega el técnico. Sin embargo, algunas comunidades han establecido fórmulas que resultan realmente complicadas para un propietario sin conocimientos técnicos”, explican a El Confidencial desde Certicalia.com. De ahí que, generalmente sean los propios técnicos los encargados de registrar los certificados y remitir a sus clientes las etiquetas energéticas.

“Muchos particulares se han encontrado con formularios difíciles de rellenar y sin los cuales es imposible completar el procedimiento para conseguir laetiqueta energética. En muchas comunidades autónomas, la única opción para registrarlo es vía telemática lo que exige que el propietario tenga una firma digital o el DNI electrónico”, explica José Manuel Lara. “En Madrid, por ejemplo, la tarea se ha simplificado bastante. Inicialmente había que rellenar una solicitud de cuatro páginas bastante complicada en la que se pedían coordenadas UTM del inmueble o la transmitancia térmica de las paredes. Ahora se ha simplificado la solicitud a dos páginas, pero aún así, sin firma o DNI electrónico o para una persona mayor, puede resultar todavía un procedimiento complicado”, concluye.